Rock the Nike WildHorse4

Hola Rocktheroofers!

Hoy os traemos uno de los “top of the line” del gran gigante del running, que parece (pero no está) dormido en esto del trail. Se trata de las Nike WildHorse4, la apuesta de Nike por la media-larga distancia.

1

A priori podemos decir que hay pocas referencias de la misma. En un mercado saturado de marcas, con algunas lanzando modelos casi por temporada, y otras con gamas afianzadas, es extraño encontrarse con corredores que quieran probar, pese a las buenas referencias que nos da simplemente su marca, a cambiar de zapatilla cuando han encontrado un modelo adecuado. Además, hablamos de un segmento de precio medio-alto, con lo que reducimos asimismo las posibilidades de encontrar corredor@s que las hayan adquirido con afán de prueba/informativo, como es nuestro caso.

Lo primero que nos llama la atención es su upper. Todos los amantes de la marca del swoosh tenemos memorizado que Nike suele realizar diseños con un upper estrecho y afilado en casi todos sus modelos deportivos (running, fútbol, basket, incluso tenis), patrón que rompen estas Wildhorse4 con una pala ancha, que da cabida a todo el plano plantar sin notar los dedos aprisionados. Una herencia americana sin duda, presente en otras marcas del continente. Este simple hecho aporta una comodidad extra en la pisada, sobre todo cuando la tirada o carrera supera el umbral de los 20km, y el pie empieza a expandirse. Punto a favor de los de Beaverton, y aún no nos las hemos probado.

Ahora viene lo bueno de hablar de Nike, el desarrollo de sus propias tecnologías. El propio upper viene reforzado con Flywire®, una tecnología propia de la marca, que aplica pequeños cables con componentes metálicos para evitar la expansión del calzado, a la par que estabilizar el pie a la altura de los cordones, ya que viene conectado con estos. Además, una puntera reforzada en el frontal del zapato, nos ayudará a repeler piedras y otros obstáculos del terreno. Una media suela de espuma Phylon® con una unidad de Zoom Air® en el talón, es decir, cámara de aire reforzada con una espuma de alto impacto, para proporcionar la amortiguación y estabilidad necesarias y tan carentes en otros modelos que sólo introducen una de estas dos tecnologías.

2.jpg

Si les damos la vuelta, vemos una suela tipo Waffle® clásica (la primera suela técnica que implementó Bill Bowerman para Nike la hizo con una máquina de gofres) pero de material reforzado y resistente a la abrasión. El taqueado no es muy abrupto, viene reforzado en la talonera y pinta bastante duro, con lo que son unas zapatillas que, a priori, deberían tener amplio recorrido con nosotros.

4.jpg

Una vez nos las calzamos para hacer kilómetros, notamos que toda la planta viene protegida por una placa reactiva que absorbe gran parte de la vibración de la pisada. Esto en un principio nos puede resultar extraño, ya que de entrada otorga una dureza y sensación de ‘poca flexibilidad’ al zapato, pero que con el paso de los kilómetros nos va recordando lo bien que nos hubiese venido esa misma tecnología en otros zapatos de media distancia. En pista se comportan de una forma muy estable y sólida, pero lo sorprendente viene en que, pese a que el taqueado no es abrupto, en subidas técnicas el zapato (al menos en su versión inicial) agarra y proporciona muchísima seguridad frente a resbalones, al igual que en bajadas del mismo tipo nos otorga la misma sensación.

3.jpg

Podemos afirmar, aun sin haberle dado toda la tralla que esta zapa merece, que es un calzado que pasa el corte de calidad en tiradas cortas de alto impacto técnico, con lo que todo lo que viene por debajo (pistas, tiradas en carril) es perfectamente compatible. El precio del modelo ronda los 120-130€ en la web oficial de Nike, y dispone de gamas de colores, así como tallaje para mujer. Si aún no has encontrado tu zapatilla ideal, te recomendamos que tengas muy en cuenta a Nike en general, y a estas WildHorse4 en particular.

Anuncios
Estándar

¿Distancia larga o distancia corta?¿a cuál me apunto?

Es muy habitual, en los tiempos de bonanza que corren para el running que, a la hora de apuntarnos a una carrera, nos encontremos que nos ofrece varias opciones de distancia y dureza ante las cuales, a veces, dudamos. No tod@s tenemos claro el tipo de corredor (o corredora) que somos, y no conocer nuestros límites puede llevarnos a sufrir más de un disgusto. En esta ocasión, nos hemos puesto a preguntar transversalmente a un nutrido grupo de corredores del Trazacaminos Club, entre los cuales nos encontramos, como no podía ser de otra forma, una diversidad de opiniones que quizá os ayude a aclarar vuestro concepto a la hora de aplicar por una distancia u otra.

brian-metzler-296165

Uno de los más experimentados, Antonio Hermoso, opta sin dudarlo por las distancias largas. “La posibilidad de recorrer una isla como Gran Canaria, una sierra como Guadarrama o visitar picos emblemáticos como Gorbeia y Aitzkorri en una tirada, es algo que sólo te da una ultradistancia. Experimentas sensaciones límite que, a la larga, enganchan, no obstante debes ser consciente de la preparación que ella misma requiere”. En este sentido, hablando del aspecto físico nos escribe Francisco, también experimentado corredor, quien entró en la montaña y las ultradistancias  con un objetivo de pérdida de peso y, aunque confiesa disfrutarlas más “por el simple hecho de la autogestión que conllevan” (ese componente de autosuficiencia a la hora de afrontar este tipo de pruebas), también gusta de “aplicarse en las distancias cortas, donde el esfuerzo cardiaco y muscular es más intenso”.

jenny-hill-202432

Movernos de rango de edad no difiere el foco, pues al preguntarle a Mª José Recio, con una trayectoria corta (algo más de un año) pero nutrida en montaña, nos apunta que, “aunque ha sufrido los inconvenientes típicos de la larga distancia (climatología, cansancio, lesiones de desgaste), no significan nada cuando lo comparas con la sensación de entrar en meta y besar el suelo tras superar un reto que muchos antojaron imposible”. Raúl Gómez, a la sazón uno de los artífices de #RockTheRoofs, amplía el espectro tras enseñarnos su temporada, donde ha finalizado pruebas como el Kilómetro Vertical del Aventón de las Palancas (1.8km +1052m) o EHunmilak (168km +11000m). “A mí, siempre dentro de la montaña, me gusta disfrutar todas sus variables. Sin ser especialista en ninguna versión concreta, la exigencia viaja de los pies a la cabeza según va creciendo la distancia, con lo que tienes que darlo todo físicamente en los escasos 45′ en los que subes un vertical, y mentalmente en las 44h (en mi caso) que invertí en terminar las ‘cien millas vascas’ de EHunmilak”.

Por darte una conclusión, querido Rocktheroofer, si estás empezando, la evolución natural va a ser la de ir asimilando largas distancias a medida que coges experiencia. No tengas prisa, porque puede jugarte una mala pasada, y siempre disfruta de dar el máximo de ti. Si ves que, aun dando el máximo en una distancia, el cuerpo pide más, salta al siguiente escalón, ¡pero usa siempre la cabeza!

alex-gorham-325765.jpg

Estándar

Correr solo vs. correr acompañado

Hola rocktheroofers!

Hoy hemos querido traeros este topic, ya que muchas veces, a la hora de correr una carrera de mayor entidad (larga o ultradistancia), nos planteamos hacerla en compañía, por aquello de no pasar demasiadas horas solo en el terreno. Sobre el papel todo pinta bien; un equipo, amistad, complicidad, horas y kilómetros por delante pero, ¿es todo tan bonito como lo pintamos? ¿qué responsabilidades se contraen? ¿merece la pena?

En este sentido, nuestro corredor Jose Juan Cantero nos habla de su experiencia en GTP Peñalara donde, casi sin planificarlo, y tras haberlo dejado atrás en los kilómetros iniciales, terminó formando equipo con nuestros (también) corredores Salvador Salvatierra y José Antonio Ruiz, resultando a la postre vital esta unión para que los tres finalizasen la prueba. En palabras de José Juan, de no haber sido por este encuentro fortuito, jamás hubiese cruzado la linea de meta. Muchas veces una voz experta pone en calma cualquier tempestad mental, y en este sentido, correr en equipo puede ayudar a subsanar bajadas de ánimo o mentales en puntos determinados del recorrido.

brian-erickson-355638.jpg

Desde la otra cara de la moneda nos habla nuestro ‘ultrero’ Jose Manuel Herrera quien, pese a que considera ‘algo bonito’ poder correr en compañía, pero los matices de sincronía le hicieron plantearse retos como 101km y USN Sierra Nevada en solitario. En este sentido, Herrera nos destaca el compromiso adquirido con uno mismo, la capacidad de sacrificio y realización personal que siente corriendo sólo, en autonomía, sin depender ni afectar al ritmo de un compañero cosa que, como dice (y sin faltarle razón), puede condicionar la carrera por completo.

Marcos Asenjo y Jesús González, a la sazón corredor y responsable de Trazacaminos Trail Running Store respectivamente, abogan por correr solos. Según Asenjo, ‘cada carrera es una lucha contra tus límites, que sólo tú conoces, umbrales de dolor o cansancio que sólo tú vives, y picos de intensidad que sólo tú experimentas, con lo que carece de sentido obligar a otros corredores a acelerar o ralentizar por ello’. González, cuya labor en tienda compagina con la de entrenador, nos alega la oportunidad de ‘conocerte a ti mismo, entrar en contacto con el entorno y desconectar de lo que te rodea habitualmente, además de la autoexigencia, que debe ser impuesta por ti y no por el ritmo de un compañero.’

alex-gorham-314766

Suscribiendo estas lineas os habla alguien que considera también la carrera en solitario como la mejor forma de afrontar este tipo de pruebas. Ya no sólo por los ritmos y picos de forma a lo largo del evento, sino por la planificación y entrenamiento previos. Por una parte, vivimos con distintas circunstancias nuestro día a día, con lo que no podemos afrontar los entrenamientos previos con las mismas garantías. De otra, el factor económico es algo que hemos de tener en cuenta; las ultradistancias requieren de una serie de materiales de los que no todos disponen, y no todo el mundo está dispuesto a adquirir, pese a que a la postre puedan salvarnos de más de un disgusto. No obstante, la experiencia de poder recorrer kilómetros con alguien de confianza, ayudarle en sus flaquezas y recibir ayuda en las tuyas, así como cruzar la linea de meta juntos, la sensación del trabajo bien hecho tras una veintena de horas en camino, es algo muy a tener en cuenta, pues ese tipo de vivencias también merecen un hueco en nuestro podio de sensaciones. Y vosotr@s, ¿qué pensáis?

20170930_091022.jpg

 

 

 

 

Estándar

Rock the HOKA SpeedGoat2

Hola rocktheroofers!!

Hoy os traemos el review inicial de una zapatilla recién sacada del horno, muy presente en eventos recientes como UTMB o UltraPirineu, y que está dando mucho que hablar en la comunidad de trailrunners. Se trata de las HOKA SpeedGoat2, la hermana evolucionada de las SpeedGoat1, que ha venido a mejorar y silenciar las críticas de su predecesora.
A simple vista, y como todos os podéis imaginar por la marca, parece un calzado bastante aparatoso y poco visual; sus dimensiones desde el exterior la hacen “poco práctica”. No obstante, las sensaciones cambian al verla puesta; un upper afilado, de buen material y refuerzo en la puntera. Si bien no es una zapatilla pensada para un terreno excesivamente técnico, salva con creces las carencias del modelo anterior, donde se evidenciaban deficiencias en upper y suela en las zapatillas de corredores más técnicos. Aquí sacamos la magnífica conclusión de que no es un zapato tan aparatoso como parece.
Hoka1
Una vez en el terreno, la sensación de pisada es muy cómoda, si bien para los corredores más acostumbrados a calzado duro será necesario un pequeño periodo de adaptación al movimiento y amortiguación de la zapatilla. Los primeros kilómetros ofrecen una sensación de inestabilidad, si vienes de una zapatilla tipo La Sportiva o Nike, como es mi caso, que se va corrigiendo al paso de la distancia. La suela, Vibram igual que su predecesora, ofrece agarre y durabilidad (hipotética)
image1 (1).JPG
Una vez superados la primera treintena de kilómetros, el calzado y el pie pasan a ser uno, compactos y firmes en pista, seguros y ceñidos en terreno más técnico, y favoreciendo una pisada completa posteroanterior, por la propia forma del plano de la suela.
Hoka3
En definitiva, estamos ante una zapatilla para largas distancias, adaptable a terrenos técnicos, con una ligereza extrema pese a su tamaño, y con un rendimiento que, a simple vista, promete muchos kilómetros. Iremos actualizando este mismo post una vez lleguen a cotas de distancia reseñables.
¿Puntiación? 9/10, por aquello de que nadie es perfecto ;-P
Estándar

NIT PIRINEU 2017

Este fin de semana hemos vivido desde dentro uno de los principales eventos del trail running en España; UltraPirineu2017. En esta ocasión tuvimos la suerte de poder abrir la lata el viernes en el kilómetro vertical Nit Pirineu, con salida en la estación de esquí de La Molina, y meta en altura en Niu D’aliga. Un trazado de algo menos de 5km, con un desnivel total de 870 metros para afrontar en menos de 90 minutos. Suena bien, ¿no?

nit1

La aventura comienza el viernes, con la llegada Bagà. Una villa pirenaica, de casas de piedra, plazas estrechas y calles sinuosas, volcada con el evento que allí se iba a desarrollar, y con una “Salomon Party” dirigida magistralmente por Depa (@deparunner), con invitados de primerísimo nivel. No obstante nuestro lugar no era ese, sino 30 kilómetros más arriba, en Molina D’alp, donde cobra más protagonismo el sonido incesante de los cencerros bovinos, que el de cualquier otra cosa. Una vez allí, en el Pic-Nic de la estación, a las 18h, la entrega de dorsales se desarrolla en perfecta sincronía, todo preparado para que no hubiese ni un amago de agolmeración. Bolsa del corredor con productos de belleza e higiene capilar, clásico caldo Aneto, un headband de Buff® con branding de Petzl®, gel e información y mapa de todo el evento. Muy nutrida.

Nit3.jpg

Se acerca la hora, se hace de noche. Esa misma mañana había caído una tromba de agua y granizo que, si bien nos hizo presagiar lo peor a los menos conocedores del terreno (más tarde comprobamos que en nada afectó a la zona), en lo único que incidió fue a un enfriamiento notable de la temperatura. Alrededor de 5 grados en línea de salida, que obligaban a un calentamiento exhaustivo, casi tanto como el control de entrada al cajón de corredores, en el que nos revisaron todo (y lo recalco) el material obligatorio para la prueba, a saber zapatillas de trail (obvio), frontal, pilas de repuesto, manta térmica y silbato. Opcionales bastones, que a la postre fueron salvadores de más de una hernia discal allí arriba. Estamos dentro, estamos en la salida.

Nit2

En la primera línea se agolpan los gallos, Jan Margarit, Pere Rullán, Arnau Cases…todos ellos favoritos a llevarse una prueba con cada vez más adeptos, van tomando posiciones. Decido no ponerme muy cerca, para no sufrir una ida de olla con el ritmo de los campeones, y enciendo el playlist de #RockTheRoofs. Vamos a tomar la salida con un poco de Rage Against the Machine, lo cual provoca que los 300 primeros metros vaya a un ritmo sostenido de 3’55” antes de afrontar la primera (y agónica) subida. Maldita música, joder.

Los dos kilómetros posteriores discurren por una cañada con algo más de un 60% de inclinación, terreno técnico, donde los veteranos del lugar se cobraban la ventaja de conocer la zona. A los que no, nos tocó sufrir y quedar algo rezagados, más pendientes de dónde colocar el bastón y la puntera, que de nuestra propia frecuencia cardiaca (185ppm y alrededores). Parecía no acabarse nunca cuando, nada más comenzar el segundo kilómetro, nos encontramos con un pequeño avituallamiento donde, de pasada y sin parar, reordené los muebles en la cabeza, me chuté un gel de 100g de cafeína, y me decidí a entregar mis túrdigas al mejor postor que hubiese ahí arriba. Sólo llevábamos 2.200 metros recorridos, y muchos empezaban a frenar, parar, descolgarse y darse la vuelta. Siendo sinceros, era para pensárselo, pero precisamente cuando más parecía flaquear la cabeza, se juntan los elementos, la música (benditos Kings of Leon) y un cambio de terreno (llegamos a un sendero bien pisado y con algo menos de inclinación), que hizo que comenzase a avanzar mientras los relámpagos hacían eco en el horizonte. Quedaban 1.500 metros, y ahora sí que no había opción a dejarse nada en el tintero, sino a recuperar el tiempo perdido ahí abajo, con lo que tomó peso la opción de echarse a correr, y vive Dios que corrí.

nit4

Las luces del Niu D’aliga ya tomaban forma, el ruido del speaker y el público allí congregado acogía una llegada que yo, personalmente, hubiera postpuesto un par de kilómetros más, por aquello de disfrutar de la zona, no obstante nuestra Nit Pirineu 2017 ya se había acabado, y ahora tocaba disfrutar de una “botifarrada” en el refugio, donde todos vitoreaban a Jan Margarit, a la sazón vencedor de la prueba (una vez más).

Poco quedaba que hacer allí más que revestirme con el equipamiento que la propia organización tuvo a bien subir, previa señalización con nuestro dorsal, y tomar dirección al telecabina para bajar a la estación.

¿Conclusión? Reservo hotel para 2018. Inmejorable.

Nit5

*Créditos fotográficos de Père Rullán, Deparunner, Aquiberguedà.com y Edu Ferrer.

 

Estándar